Bienvenidos a la casa del ratoncito Pérez

Pasad y poneos cómodos. Si habéis traspasado la diminuta puerta que se abre en el rodapié es porque en algún momento habéis sido niños capaces de creer en lo imposible. ¿Os acordáis? ¿Despertar nerviosos en mitad de la noche y buscar el pequeño diente que habíais colocado bajo la almohada? Claro que lo recordáis, pero habéis crecido, ahora tenéis hijos o sobrinos y vuestros dientes de leche y aquellas noches de nervios quedan demasiado lejos, sin embargo… ¿No sería maravilloso volver a mezclar fantasía y realidad junto a los más pequeños? Si eres de los que piensan que nunca se es demasiado mayor para soñar, estás en el sitio correcto. Bienvenidos a elratoncitoperez.es, la mejor tienda de productos del ratoncito Pérez.

¿Qué regalos trae el ratoncito Pérez?

Muchos padres se preguntan qué trae el ratón Pérez en hoy en día. ¿Cuáles son los regalos que suele escoger para obsequiar a los niños que han perdido un diente? Tradicionalmente el ratoncito Pérez dejaba algunas monedas bajo la almohada, pero ésto ha ido cambiando con el paso de los años, y hoy en día la variedad de regalos que los niños descubren al despertar es mucho mayor. A continuación te mostramos una amplia selección de artículos relacionados con el ratoncito Pérez y el cuidado dental de los más pequeños:

¿Quién es el ratoncito Pérez y qué hace con los dientes?

La tradición del ratoncito Pérez surgió a finales del siglo XIX en España, y hoy sigue vigente en todos los países de habla hispana. Se basa en la creencia mítica de que un pequeño ratón, de nombre Pérez, se cuela en los dormitorios de los niños a los que se les ha caído un diente, y les deja bajo la almohada un pequeño regalo a cambio de sus piezas dentales. Tradicionalmente se ha representado al ratón Pérez con gafas doradas, sombrero y una cartera granate en la que guarda los dientes que va recolectando, pero su aspecto ha ido variando con el paso de los años. Cuando los niños despiertan y descubren asombrados que el ratoncito Pérez se ha llevado sus dientes, suelen hacerse la misma pregunta: ¿qué hace el ratón Pérez con los dientes? Lo cierto es que en este punto la leyenda no es clara. Hay quien piensa que el Ratoncito Pérez se lleva los dientes al País de las hadas, para que éstas los machaquen y consigan los polvos necesarios para que exista la magia. Otras versiones dicen que el ratón utiliza los dientes de los niños para ayudar a personas o animales con problemas en la dentadura, que se está construyendo un castillo con ellos, o que los lleva a un gran almacén de dientes situado en la ciudad de Valencia, España.

Origen del ratoncito Pérez

El origen del ratoncito Pérez se puede rastrear hasta el siglo XVIII, cuando la baronesa d´Aulnoy escribió un cuento titulado La Bonne Petite Souris, El Buen Ratoncito en español, en el que se narraba cómo un hada se convertía en roedor, se escondía bajo una almohada, y hacía que se le cayera la dentadura a un monarca de mal corazón.
Aunque fue Benito Pérez Galdós el primero en nombrar a un ser llamado El Ratoncito Pérez, en España se concede al jesuita Luis Coloma el mérito de haber creado tal y como lo conocemos al ratón más famoso de todos los países de habla hispana. Según se cuenta, en 1984 Coloma recibió de la regente María Cristina el encargo de escribir un relato que ayudara al futuro Alfonso XIII, que en aquel entonces contaba 8 años de edad, a superar el trance de haber perdido un diente. Coloma escribió entonces un cuento protagonizado por el Rey Buby, alter ego del pequeño Alfonso XIII, quien conocía al ratoncito Pérez después de haber sufrido la caída de su primer diente, y le acompañaba a recolectar las piezas caídas de los niños de la ciudad de Madrid.

El ratoncito Pérez en el mundo

Se le reconoce como «Ratón» o «Ratoncito Pérez» en los países hispanohablantes, con la excepción de algunas regiones de México y Perú, donde se le llama simplemente «el Ratón de los dientes».

En Francia se le llama la petite souris («Ratoncito») y en Italia se le conoce como Topolino, Topino («Ratoncito») o Fatina («Hadita»). En otros lugares hay otros seres fantásticos encargados de recoger los dientes, como Tooth Fairy («Hada de los dientes») en los países germanos, l’Angelet («el Angelito») o La rateta («la Ratita») en Cataluña, Maritxu teilatukoa («Mari la del tejado») en el País Vasco – sobre todo Vizcaya – o L’Esquilu de los dientis («La Ardilla de los dientes») en Cantabria.2​ En algunos lugares es tradición tirar los dientes de los niños a los tejados de las casas.

En algunos países asiáticos, como Corea, India, Japón y Vietnam, cuando un niño pierde un diente, es costumbre que lo lance al techo si viniera de la mandíbula inferior, o en el espacio debajo del piso si viniera de la mandíbula superior. Mientras se hace esto, el niño expresa un deseo de que el diente se sustituya por el diente de un ratón. Esta tradición se basa en el hecho de que los dientes de ratones crecen durante toda su vida, una característica de todos los roedores. En Japón, una variación indica que los dientes superiores se lancen directamente hacia abajo a la tierra y los dientes inferiores hacia arriba al aire, la idea es que los dientes entrantes crezcan derechos.8​

En países del Cercano Oriente (incluyendo Irak, Jordania, Palestina, Egipto y Sudán) existe una tradición de lanzar un diente de leche al cielo hacia el Sol o hacia Allah. Esta tradición puede tener su origen en una oferta pre-islámica que se remonta, al menos, al siglo XIII. También se menciona por Izz bin Hibat Allah Al Hadid en el siglo XIII.

Casa museo ratón Pérez de Madrid

EN MADRID HAY UN MUSEO DEDICADO AL RATONCITO PÉREZ
Dentro del plan memoria de Madrid, el ayuntamiento de la Villa colocó una placa en el número 8 de la calle del Arenal, domicilio donde Luis Coloma situó la vivienda del roedor;5​ en la placa puede leerse: «Aquí vivía, dentro de una caja de galletas en la confitería Prast el Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño rey Alfonso XIII.»
en el número 8 de la calle del Arenal, se pueden encontrar las huellas del roedor en la capital: una placa conmemorativa, una pequeña estatua metálica y la Casa Museo del ratón, una suerte de galería ilusoria. «Aquí vivía dentro de una caja de galletas en la Confitería Prast el Ratón Pérez», reza el cartel.

Casa del ratoncito Pérez en Barcelona

Un padre y su hija de 4 años, descubrieron hace unos años que el ratoncito Pérez tiene casa en el barrio de Les Corts de Barcelona, concretamente en el número 23 de la calle Taquígraf Garriga. Se trata de una coqueta vivienda a ras de calle con entrada de parquin incluída, en la que al parecer el famoso ratón pasa consulta como dentista.

Películas, libros y obras de teatro del ratón Pérez

En 2005 se estrenó en Buenos Aires El Ratón Pérez, tu primer musical, de Cibrian Mahler (que se repondría en 2011). En 2007 se presenta un nuevo espectáculo teatral en el Teatro El Nacional El Ratón Pérez y el cofre perdido, y en abril de 2010, en el Teatro Gran Rex, El Ratón Pérez Superpoderoso.10​

En 2006 la historia fue llevada al cine en una coproducción hispano-argentina, bajo la dirección de Juan Pablo Buscarini, bajo el título de El Ratón Perez (Pérez, el ratoncito de tus sueños en España y México).

En enero de 2009, Disney estrenó en Hispanoamérica la película El Ratón Pérez 2, bajo la dirección de Andrés G. Schaer. (Pérez, el ratoncito de tus sueños 2 en España y México). 10​

En 2012 el Ratoncito Pérez tuvo un breve cameo en la película El origen de los guardianes de DreamWorks Animation. Durante la recolección de los dientes, una minihada de los dientes encuentra al ratón llevándose un diente y se pelea con él, pero ella le explica que es parte de la división latina mientras el ratón demuestra su enfado gritando y arrojando su sombrero; sin embargo, el ratón de la película parece ser un ratón ayudante que trabaja para el Ratoncito Pérez, parecido a las que trabajan para el Hada de los Dientes.

Cartas del ratoncito Pérez

Aquí te ofrecemos un par de cartas que los pequeños pueden entregar junto a sus dientes, así como un recibo firmado por el ratoncito Pérez para que lo encuentren bajo su almohada.